SANTO DOMINGO, República Dominicana.- A proposito de celebrarse el pasado 25 de julio el Día Mundial para la Prevención de Ahogamientos, y al analizar la cifra de 2.5 millones de víctimas en todo el mundo afectadas en la última década por este mal, nos vemos movidos a reflexionar sobre cómo podemos evitar que sigan aumentando las muertes cada año. Según datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada hora mueren más de 30 personas por esta causa, lo que en 2021 representó unos 300 mil fallecimientos en todo el mundo.
Esta fecha conmemorativa del 25 de Julio fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para crear conciencia en la población mundial sobre cómo prevenir los casos de ahogamiento que tanto luto han causado en los últimos años.
La República Dominicana registra un aumento de los casos de muerte por ahogamiento. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística (ONE), entre 2007 y 2023 se registró un promedio anual de 316 muertes, lo que representa más de 5 mil fallecimientos en este período.
La pregunta necesaria es: ¿qué podemos hacer desde nuestras familias para no vernos afectados? Y otra pregunta que nos hacemos: ¿qué pueden hacer las autoridades gubernamentales y otros sectores de la sociedad para evitar los ahogamientos, que además afectan en su mayoría a niños y jóvenes? No es un dato menor: casi la mitad de las muertes por ahogamiento en el mundo ocurren en personas menores de 29 años, y una cuarta parte corresponde a niños menores de cinco años, siendo esta la cuarta causa de muerte entre menores de uno a cuatro años.
En nuestro país se hace necesario aumentar la supervisión para el cumplimiento de las normas de seguridad y crear los mecanismos legales para que todos los balnearios públicos y privados cuenten con un salvavidas certificado y con torres de vigilancia permanente. A pesar de que un proyecto de ley fue presentado en el año 2018 en la Cámara de Diputados, no contamos con un marco legal que establezca las obligaciones necesarias.
La Organización de las Naciones Unidas ha recomendado, en consonancia con las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se implemente en los diversos países un Plan Nacional de Prevención de Ahogamientos, que incluya la enseñanza de natación y de habilidades de rescate seguro en las escuelas. De hecho, apenas el pasado 23 de julio la OMS presentó un nuevo documento técnico con siete estrategias concretas para que los gobiernos reduzcan la mortalidad por ahogamiento, con la meta de disminuirla en un 35 % para el año 2035. Sería oportuno que las autoridades dominicanas tomen en cuenta estas recomendaciones para trazar su propia estrategia nacional.
Es importante que en el país se invierta en campañas que promuevan el aprendizaje de la ciudadanía sobre las normas básicas de rescate y reanimación, ya que muchas vidas pueden salvarse con una maniobra de primeros auxilios.
Otra propuesta es que los comercios y hoteles ubicados en zonas costeras de las provincias, así como los destacamentos de la Policía Turística, sean dotados de kits de salvamento que incluyan flotadores y cuerdas para que, en caso de cualquier incidente, las personas puedan ser asistidas de forma rápida.
A nivel personal debemos tomar las previsiones cuando vacacionamos en playas, ríos y balnearios. Lo primero es no aventurarnos a nadar en zonas cuya profundidad desconocemos; antes de entrar al agua podemos orientarnos con los lugareños, quienes conocen las zonas más peligrosas de dichos balnearios.
Si usted y su familia acuden a alguna excursión acuática, exija chalecos salvavidas, y si nota alguna inexperiencia o imprudencia en los operadores de estas embarcaciones, advierta de inmediato para que no pongan en peligro sus vidas.
Evite los clavados y lanzamientos en piscinas y balnearios; de hecho, en algunas zonas está señalizada su prohibición, pues son muchas las personas afectadas por traumas craneales y ahogamientos debido a esta práctica. No pierda de vista a sus hijos y familiares; muchas veces los descuidos tienen consecuencias fatales.
Otro punto a tener en cuenta es evitar adentrarse a nadar inmediatamente después de ingerir alimentos, lo que, por retrasos en la digestión, puede provocar calambres, vómitos o ahogamientos.
En todo caso debe evitar el consumo excesivo de alcohol, ya que, al perderse los reflejos, existe mayor riesgo de ahogarse.
Reiteramos que las cifras de ahogamiento en el mundo son alarmantes; pongamos nuestro granito de arena en la prevención, protegiéndonos a nosotros y a nuestras familias.