SANTO DOMINGO, República Dominicana.- A 530 años de la fundación de la ciudad de Santo Domingo, este martes 4 de agosto, la primada de América presenta grandes retos y desafíos, ya que ha crecido sin planificación, sino bajo el criterio de cinco grandes constructores, Nicolás de Ovando, quien la fundó, Diego Colón, que la desarrollaba, Rafael Leónida Trujillo, que la consolidaba, Joaquín Balaguer que la expandía, y Leonel Fernández que la modernizaba.

Así lo considera el arquitecto y urbanista Cristóbal Valdez,  tras explicar que Santo Domingo creció así con una noción clara de la ciudad que cada uno de ellos quería, sin la ausencia total de planificación y de participación de los gobiernos locales, situación que todavía hoy se mantiene.

Señala que la ciudad de Santo Domingo es producto de las inversiones en infraestructuras del Estado, del mercado, la especulación inmobiliaria, con ausencia total de planificación.

Explica que en sus inicios, la histórica primada de América, se caracterizó por estar estructurada por los espacios públicos, las calles y plazas, pero de espalda al mar y al río Ozama, lo que continuó a principio del siglo XX con la primera periferia, tanto en barrios populares como los sectores de la clase alta.

Indica que en la segunda periferia, a partir de los años 1940 hasta 1960, mantuvo el espacio público, aunque disminuido, sobre todo en lugares como Gazcue, que añade a la ciudad una zona tropical jardinada y arborizada.

Cita la tercera periferia, desde los 60 a los 80, se fundamenta en la acción gubernamental, con perdida del espacio público y se toman los principios del movimiento moderno como paradigma.

En ese sentido, se crea una ciudad desarticulada, segmentada, descoordinada, dispersa, mal servida, pobremente equipada y sin la participación de la ciudadanía y el Ayuntamiento.

La cuarta periferia, desde los años 80 hasta el 2000, siguió el derramamiento de la expansión de la ciudad, intervenciones descoordinadas del Estado y el reforzamiento de la especulación inmobiliaria, sobre la lógica de la no participación del gobierno local.

Los ensanches y urbanizaciones pública yk privados en la época mencionada,  se ubican de manera ilógica y espontánea a lo largo de los ejes de las vías que convergen en el centro de la ciudad, sumándose a otros caóticamente sin vínculos entre sí, convirtiendo las áreas urbanizada en un mosaico confuso y escasos espacios públicos de calidad.

Urge un nuevo modelo

Considera que en los actuales momentos se debe abocar a la construcción de un nuevo modelo de ciudad, estructurada a través de espacios públicos, las calles y plazas en una u urbe continua, multifuncional y heterogénea, donde la relación periferia centro se de complementariedad, entre relaciones entre territorios diferentes, pero equivalente, no de dependencia y subordinación.

Indica que esos planteamientos que se hacen sobre la ciudad recogen la esencia de lo que deben ser los asentamientos humanos y hacia donde deben dirigirse los esfuerzos de los ordenamientos territoriales.

Precisa que la teoría del nuevo urbanismo reafirma este planteamiento para aseverar que la estructuración de los asentamientos humanos respondan a una región metropolitana coherente, respetando el ambiente natural  y que las comunidades deben ser diseñadas para el peatón y el transporte colectivo, el privado en menor escala.

Los lugares urbanos, explica, deben estar enmarcados con arquitecturas y paisajismo que eleven la historia y la práctica local del clima y la ecología, esto así porque las soluciones físicas no se solucionan los problemas sociales.

Subraya que la estabilidad comunitaria y la salud ambiental, no están sostenidas sin un marco físico que les de soporte coherente, que no ocurre actualmente.

Para el urbanista Cristóbal Valdez, debe producirse una restructuración de las políticas públicas y un desarrollo de prácticas que se fundamenten en los postulados planteados por el nuevo modelo de ciudad.

Sostiene que SD todavía es una ciudad con grandes recursos y oportunidades, que bien orientados y coordinados podrían convertirlas en poco tiempo, en una ciudad referente para su región, en la que la calidad de vida de sus ciudadanos sea el reflejo de su belleza.

Apuesta a una mejor ciudad centrada en lo humano, en la que la calidad del espacio público llene de orgullo a sus ciudadanos.

Cree que lo que ha hecho el Ayuntamiento del Distrito Nacional con relación al Malecón debe estar planteado en término de la ciudad completa, no solamente desde ese espacio, por lo que debe producirse una calidad urbana en todo el territorio para que realmente se convierta en un SD vivible.

Afirma que el centro de la ciudad existe una gran cantidad de torres que no tienen sentido, debido a que no están planteadas bajo una densificación coordinada, en la que se pueda vivir adecuadamente en esos lugares, si se toman en cuentas aceras, calles y espacios verdes.