SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Como si le callera la maldición de un martes 13, el pasado fue tormentoso para Faride Raful, ministra de Interior y Policía, tras el desafío de la diputada por Elías Piña, Millys Martínez, para que rompa el silencio en torno a la agresión de que fue objeto por orden de un coronel de la Policía Nacional, durante las fiestas patronales en Comendador.

La carta que leyó la congresista en la sesión 13 del martes 13, en la cual retó a Raful a romper su silencio sobre las actuaciones de la PN, provocó la solidaridad de más de sus colegas de curules, una matrícula 191 diputados, quienes se retiraron del hemiciclo, lo que provocó que fueran suspendida la sesión.

 Pero ¿Qué fue lo que leyó la diputada Milly Martínez en la sesión del martes13? A continuación el texto completo.

¡MI DIGNIDAD NO SE NEGOCIA!

Honorable presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco.

Honorables miembros del Bufete Directivo.

Honorables colegas diputados y diputadas.

Pueblo dominicano, pueblo de mi amada provincia Elías Piña.

Hoy tenía previsto subir a esta tribuna a pedir obras para Elías Piña, pero el momento me ha colocado en una posición en la que es indispensable defender mi dignidad y  denunciar un abuso de autoridad,  levantar mi voz por cado ciudadano que ha sido atropellado y no ha tenido la oportunidad de ser escuchado.

Fui víctima de una agresión y de un atropello en mi propio pueblo, Comendador, por parte del coronel de la Policía Nacional asignado a la provincia Elías Piña y sus subalternos.

¡No voy a guardar silencio ante este hecho!

Soy Millys Martínez, diputada de la República, pero antes que diputada soy médico, trabajadora social, defensora de mi gente, madre, hija, mujer y, sobre todo, un ser humano que merece respeto.

Mi investidura no me hace superior a nadie, pero tampoco le da derecho a nadie a humillarme, agredirme ni atropellar mi dignidad.

Y pregunto desde esta curul: si una diputada de la República es víctima de semejante abuso, ¿qué puede esperar un agricultor, un motorista, una madre humilde o cualquier ciudadano que no tiene una tribuna para denunciarlo?

¿Quién protege al pueblo cuando quien debe protegerlo abusa de su autoridad?

¡Esto es inaceptable y no puede quedar impune!

La Policía Nacional está llamada a proteger, no a intimidar; a servir, no a maltratar. Ningún uniforme está por encima de la Constitución y ningún funcionario está por encima de la ley.

Por eso, solicito al presidente de la República, Luis Abinader, que se garantice una investigación exhaustiva e imparcial de estos hechos.

Al director general de la Policía Nacional y al Ministerio de Interior y Policía, que determinen las responsabilidades y apliquen las sanciones correspondientes si se comprueba el abuso denunciado porque las pruebas están ahí.

Y a usted, presidente Alfredo Pacheco, y a mis colegas diputados y diputadas, les pido que no veamos esto como un problema de Millys Martínez, sino como un asunto que compromete la dignidad de este Congreso y los derechos de todos los ciudadanos.

Hoy fui yo. Mañana puede ser cualquiera de ustedes. Y todos los días puede ser un dominicano humilde sin voz ni protección.

No estoy pidiendo privilegios. Estoy exigiendo justicia. No busco venganza. Exijo que se respete la ley y que se rindan cuentas.

Soy hija de Elías Piña y conozco la dignidad de mi pueblo y en cualquier espacio, en cualquier escenario voy a defender a la gente, voy a interceder cuando vea un abuso de poder y como médico voy a asistir a los más vulnerables, especialmente si veo que su vida pudiera estar en riesgo.

Que quede claro: no me eligieron para callar ante las injusticias. Me eligieron para representar, para servir y para defender a mi gente, vivo en el mismo lugar en Elías Piña.

Así que a los que hoy intentan difamarme, subir fotos y videos tratando de denigrar mi imagen les digo que este juego psicológico no va a funcionar, no van a tapar el hecho de que a las 5 de la tarde en una fiesta popular en lugar de proteger a los asistentes, la actitud sea de arbitrariedad y de boicotear una fiesta del pueblo, hoy suben un video mío tomándome una cerveza, qué pecado hay en eso, que dominicano en unas patronales no se toma una?

A caso quieren justificar el maltrato hacia mi persona usando recursos tan bajos?

 Ministra Faride Raful, su silencio duele, usted es mujer, fue diputada y hablaba mucho de derechos, hoy calla y su silencio lastima a quienes esperamos de usted, no una razón inexistente, sino un maltrato comprobado y expuesto públicamente.

¡No me van a intimidar! ¡No van a silenciar mi voz! ¡Y no voy a permitir que el abuso de poder se normalice en nuestro país!

Porque mi dignidad no se negocia, los derechos del pueblo no se atropellan y la autoridad tiene que someterse a la ley.

¡El respeto no es un privilegio: es un derecho! Muchas gracias, señor presidente.