SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Con motivo del 182 aniversario de la Independencia Nacional, este 27 de Febrero, la Mesa de Diálogo y Representación Cristiana y los Obispos Evangélicos emitieron una carta pastoral donde señalan desafíos urgentes que amenazan la estabilidad moral y social: la corrupción estructural, el narcotráfico que penetra comunidades e instituciones, la crisis de valores y la desintegración familiar.

De igual modo, la confusión de identidad promovida por corrientes culturales como los llamados therians, el retroceso en materia de salud pública, la pérdida de la visión pedagógica en la función pública, la desigualdad social y la creciente inseguridad.

Estos males, estiman, no pueden tratarse de manera aislada, por tanto, irge una respuesta integral y una gran alianza nacional para salvar la nación, restaurar principios y defender el futuro.

La Palabra de Dios nos recuerda: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová” (Salmo 33:12). Esta declaración es también una advertencia: cuando una nación se aparta de los principios eternos, su independencia comienza a debilitarse desde adentro.

Los Obispos Evangélicos de todo el país, agrupados en la Mesa de Diálogo, elevan sus voz con reverencia ante Dios y con profundo amor por la patria.

La mayor Alianza Evangélica del País, unidos en espíritu y compromiso pastoral celebra la valentía de los fundadores, pero entiende que la independencia no es solo una conquista histórica: es una responsabilidad permanente.

Corrupción y narcotráfico

Expresan que la corrupción sigue erosionando la confianza del pueblo en sus instituciones y cuando la ética pública se relativiza, el Estado pierde autoridad moral.

A esto se suma el avance del narcotráfico, que no solo opera como delito, sino como estructura que corrompe conciencias, financia violencia y destruye generaciones.

 “La justicia engrandece a la nación; más el pecado es afrenta de las naciones” (Proverbios 14:34).

Exhorta a las autoridades a ejercer el poder con temor de Dios, transparencia y firmeza. La lucha contra la corrupción y el narcotráfico no puede ser selectiva ni superficial; debe ser profunda, coherente y sostenida.

Crisis de valores, familia e identidad

Considera que la familia, fundamento de la sociedad, atraviesa una crisis preocupante. La desintegración familiar, la violencia intrafamiliar y la pérdida del respeto a la autoridad parental debilitan el tejido social.

Observan además con inquietud la promoción de corrientes culturales que generan confusión en la identidad humana, incluyendo movimientos como los denominados therians, que desdibujan la comprensión de la naturaleza y dignidad del ser humano creado a imagen de Dios.

La Escritura es clara: “Y creó Dios al hombre a su imagen… varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). Toda narrativa que niegue la esencia de la identidad humana termina afectando la estabilidad emocional, espiritual y social de nuestros niños y jóvenes, por lo que defender la familia no es intolerancia; es preservar el futuro.

Pérdida de la visión pedagógica en la función pública

Muestra preocupación po la pérdida del enfoque formativo en el ejercicio de la función pública. Gobernar no es solo administrar recursos; es educar con el ejemplo.

Cuando el liderazgo político pierde su dimensión pedagógica, la sociedad aprende antivalores: oportunismo, impunidad y desinterés por el bien común.

El servidor público debe ser modelo de integridad, responsabilidad y vocación de servicio, por lo que la nación necesita líderes que formen ciudadanía, no que fomenten clientelismo.

Retroceso en materia de salud

Indica el documento que la salud pública enfrenta desafíos estructurales que afectan principalmente a los más vulnerables.

Hospitales con limitaciones, atención desigual y acceso restringido a servicios básicos reflejan un retroceso preocupante.

Advierte que la salud no es un privilegio; es un derecho fundamental, y una nación fuerte protege la vida desde su inicio hasta su fin natural y garantiza atención digna a cada ciudadano.

Inseguridad y juventud vulnerable

Sostienen que la violencia y el microtráfico continúan afectando barrios y comunidades, muchos jóvenes son captados por estructuras criminales ante la falta de oportunidades.

No basta la represión; se necesitan políticas preventivas, inversión en educación técnica, deporte, cultura y acompañamiento espiritual.

Una juventud sin propósito es terreno fértil para la delincuencia; una juventud con visión es esperanza nacional.

Llamado a Gran Alianza Nacional

Ante este panorama, los Obispos Evangélicos de la República Dominicana llaman urgente a una Gran Alianza Nacional por la Restauración Moral y Social del País.

Convocamos:

• A las autoridades gubernamentales, a ejercer con transparencia y temor de Dios.

• A los legisladores, a proteger la familia y los valores fundamentales.

• A los educadores, a formar carácter además de conocimiento. • A los empresarios, a actuar con ética y responsabilidad social.

• A la Iglesia, a levantar su voz profética sin temor.

• A cada ciudadano, a asumir su responsabilidad moral.

Alerta que la independencia se pierde no solo por invasión externa, sino por erosión interna.

Conclusión: Restaurar el alma de la Nación La verdadera independencia se sostiene cuando la justicia fluye como un río y la rectitud como un arroyo impetuoso (Amós 5:24). No basta celebrar el pasado; debemos asegurar el futuro.

Oramos para que Dios conceda sabiduría a nuestras autoridades, valentía a la Iglesia, responsabilidad a los líderes y unidad al pueblo dominicano.

Que Dios bendiga la República Dominicana. Que sane sus instituciones. Que restaure sus familias. Que libre a nuestra juventud del narcotráfico. Y que el temor de Dios vuelva a ser el fundamento de nuestra identidad nacional.