SANTO DOMINGO, República Dominicana.- En ocasión del 181 aniversario de la Independencia Nacional, la Mesa de Diálogo y Representación Cristiana, junto a los concilios, iglesias e instituciones que la conforman a nivel nacional, urge resolver los problemas que afectan el tejido social del país, tras considerar que el desarrollo de una nación no se miden únicamente por sus logros económicos o su crecimiento material, sino por la calidad de vida de su gente, el bienestar de sus familias y la equidad en las oportunidades.

En su carta pastoral expresa que en este día de reflexión y compromiso patrio, elevamos nuestra voz con espíritu de unidad y amor por nuestra nación, reconociendo los desafíos que aún nos aquejan y llamando a una respuesta responsable y efectiva por parte de todos los sectores de la sociedad.

En ese sentido cita cinco puntos básicos sin resolver como son: la calidad educativa, la crisis del sistema de salud, la compleja situación migratoria, la inseguridad ciudadana, así como el costo de la vida para los dominicanos.
En torno a la educación, señala que sigue siendo el pilar fundamental para el desarrollo de la nación y que a pesar de los esfuerzos realizados, la calidad educativa aún enfrenta retos considerables. «

«Necesitamos fortalecer la formación de nuestros docentes, garantizar infraestructuras adecuadas y priorizar una educación basada en valores, ética y civismo. Solo así aseguraremos que las nuevas generaciones sean agentes de cambio y progreso», expresa el documento.

En torno a la salud indica que la crisis sanitaria evidenciada en los últimos años nos recuerda la fragilidad de nuestro sistema de sanitario.

Considera imperativo continuar mejorando la cobertura y calidad de los servicios, garantizando el acceso universal a una atención digna, eficiente y humana. Nadie debe quedar desamparado por razones económicas.

Sobre migración la situación es un desafío que debe abordarse con justicia, humanismo y respeto a la dignidad de cada persona.

Es nuestro deber proteger la soberanía nacional y, al mismo tiempo, garantizar que las políticas migratorias respeten los derechos humanos, evitando prácticas discriminatorias y fortaleciendo la integración social desde un marco de legalidad.

Sobre seguridad, expone que la inseguridad sigue generando miedo y afectando la vida cotidiana de los ciudadanos. La violencia, el crimen organizado y la impunidad deben ser combatidos con políticas claras, con una justicia transparente y con el compromiso de todos los sectores en la promoción de la paz y la convivencia armoniosa.
Con relación al costo de vida y salarios justos, indica que la creciente alza de los precios de productos esenciales ha agravado la situación económica de muchas familias dominicanas.

La lucha diaria por el sustento se ha convertido en un desafío constante. Por ello, exhortamos a las autoridades y al sector empresarial a considerar un aumento general de salarios que refleje el costo real de la vida y garantice condiciones dignas para todos los trabajadores.

Llamado a la responsabilidad colectiva

La brecha de deuda social acumulada no se cerrará con discursos, sino con acciones concretas. Reconocemos los esfuerzos del Presidente Luis Abinader y su gobierno en diversas áreas de desarrollo, pero también insistimos en la necesidad de acelerar las respuestas a estos problemas estructurales. Invitamos a todos los sectores políticos, económicos y sociales a asumir su responsabilidad en la construcción de una nación más justa y solidaria.

Asimismo, hacemos un llamado a la ciudadanía a no ser espectadores pasivos de la realidad, sino protagonistas del cambio. Es hora de fortalecer el compromiso con los valores éticos, la participación cívica y la construcción de una sociedad fundamentada en la justicia y la paz.

La luz de la esperanza y la fe en el futuro

A pesar de los desafíos que enfrentamos, nos mantenemos firmes en la esperanza. Nuestra historia nos ha demostrado que somos un pueblo resiliente, capaz de sobreponernos a las adversidades con fe y determinación. Como Iglesia, reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la vida, la dignidad humana y el bien común.

Oramos para que el Señor ilumine a nuestros gobernantes, bendiga a nuestra nación y nos guíe en la construcción de una República más fuerte, solidaria y unida. Que la celebración de esta Independencia no sea solo un acto conmemorativo, sino un renacer del compromiso con el país que anhelamos y merecemos.