Diputados de oposición expresan profunda preocupación por el rumbo financiero que transita la República Dominicana, con un endeudamiento externo que aterroriza y unos recursos sin rumbos definidos, a pesar de que en los contratos se establecen destinos de inversiones.

El diputado Carlos de Pérez, La Romana, por le partido Fuerza del Pueblo (FP)  criticó acremente el contrato suscrito entre la RD y la Corporación Andina de Fomento (CAF) por la astronómica suma de US$ 200 millones, bajo el noble y seductor ropaje de la «acción climática» y la «resiliencia frente al cambio climático» aprobado por la Cámara de Diputados.

Mientras el diputdo nacional por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Ramón Raposo, revela que en los últimos cinco años el Gobierno ha tomado alrededor de 1,430 millones de dólares en préstamos vinculados a políticas climáticas, equivalentes a más de 87 mil millones de pesos y no se observan resultados reales.

“Estamos amarrando el futuro de las próximas generaciones y determinar si realmente este dinero sembrará soluciones o si solo financiará el gasto corriente del Gobierno”, expuso Carlos De Pérez.

Asegura que el propósito explícito es brindar liquidez presupuestaria al gobierno y financiar las apropiaciones consignadas de manera genérica como gastos en el Presupuesto General del Estado.

 Alerta que el préstamo devengará intereses basados en la tasa variable SOFR a 6 meses, más un margen adicional del 1.90% anual, como consta en el propio informe de la Comisión, esto eleva la tasa de interés actual a un preocupante 6.27% anual.

En un contexto financiero global de alta volatilidad, comprometer al Estado con tasas variables a un plazo de 15 años expone el erario público a fluctuaciones e incrementos impredecibles que terminarán pagando los contribuyentes dominicanos con más impuestos.

Este contrato, explica, estipula que la RD debe pagar, de una sola vez, una Comisión de Financiamiento del 0.85% sobre el monto total, lo que equivale a desembolsar 1.7 millones de dólares solo por el derecho a firmar.

 A esto se suman USD 25,000.00 fijos por concepto de «Gastos de Evaluación», y una Comisión de Compromiso del 0.35% anual sobre los saldos que queden pendientes de desembolsar, es decir, pagar penalidades incluso por el dinero que aún no se ha entregado.

Lo más insólito, considera, es que el contrato indica que estos fondos se otorgan «en reconocimiento a la ejecución de políticas públicas realizadas en el periodo 2022-2025».

Pregunta, si las supuestas políticas climáticas de esos años ya se ejecutaron y, teóricamente, ya se pagaron con los presupuestos anteriores, ¿por qué tenemos que tomar 200 millones de dólares prestados hoy? ¿Es para pagar lo que ya se hizo o es para tapar el hoyo fiscal de la falta de planificación actual?

Estima que no se puede seguir gobernando a golpe de chequera prestada “el cambio climático se combate con eficiencia administrativa, sometiendo a la legalidad ambiental los proyectos, educando a la población y priorizando los recursos internos, no cargando las costillas del pueblo con una deuda de 200 millones de dólares a una tasa del 6.27% para «liquidez general».

Diputado nacional

En ese orden, el diputado nacional del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Ramón Raposo cuestionó la aprobación de nuevos préstamos para políticas de cambio climático, al considerar que los recursos tomados en los últimos años no se reflejan en soluciones concretas para enfrentar las inundaciones y los efectos de las lluvias en el país.

Raposo manifestó su oposición al préstamo de 200 millones de dólares sometido para esos fines, indicando que en los últimos cinco años el Gobierno ha tomado alrededor de 1,430 millones de dólares en préstamos vinculados a políticas climáticas, equivalentes a más de 87 mil millones de pesos y no se observan resultados reales.

El legislador sostuvo que, pese a esos recursos, continúan registrándose problemas de drenaje pluvial, acumulación de aguas e inundaciones urbanas en distintos sectores del Gran Santo Domingo y otras provincias del país.

“Cada vez que se producen lluvias de consideración vemos las mismas situaciones: pérdidas humanas, calles inundadas, viviendas afectadas, pérdidas materiales y comunidades incomunicadas. Eso obliga a preguntarse en qué se han invertido los recursos aprobados para enfrentar el cambio climático y reducir la vulnerabilidad”, expresó.

Raposo indicó que parte de los problemas están relacionados con la falta de planificación, mantenimiento e inversión sostenida en infraestructura de drenaje y prevención.