SAN CRISTÓBAL, RD.- A medida que pasaban las horas y se removían los escombros de la tragedia provocada por el incendio en una plaza comercial de San Cristóbal, al sur de República Dominicana, así aparecían cadáveres de personas, en su mayoría irreconocibles, debido a que sus cuerpos estaban calcinados.
Hasta la media tarde de ayer ya los cadáveres recuperados superaban 27, según el parte oficial del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), pero otros creían que a medida que pasaran las horas otros cuerpos podrían surgir en la zona cero.
Además de los 11 que habían sido recuperados de los escombros, el pasado martes, ayer 16 cadáveres fueron hallados en la zona, gracias al trabajo de las brigadas de rescate de la Defensa Civil, del Ejército de la República Dominicana y otros organismos que conforman el COE.
La Unidad Canina
Para el rescate fue fundamental la labor de la unidad canina de la Defensa Civil, compuesta por dos perros entrenados para esos fines.
Precisamente uno de los perros marcó de repente el lugar donde percibió la presencia de una persona sin vida, minutos después la brigada de rescate escavó y encontraron el cadáver de un ser humano.
Pero la tarea no se detuvo ahí y continuaron las labores de búsquedas en el perímetro acordonado por las autoridades encontrando otros cuerpos sin vida, los que luego eran cubiertos por una lona para evitar ser grabados por los medios de comunicación y curiosos.
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Héroes anónimos
Las labores de los miembros de los organismos de primera respuesta fueron intensa a pesar del agotamiento que reflejaban algunos, como tres miembros de los cuerpos de bomberos de Hato Mayor y Consuelo, del Este de República Dominicana.
José Luis Pierré, Alex Reyes y Emmanuel, se tiraron en la acera este de la avenida Constitución, próximo a la zona de desastre para descansar algunos minutos y volver al área de fuego.
Vinieron de Hato Mayor el martes en horas de la mañana, pero todavía en la tarde de ayer se encontraban respaldando a sus hermanos bomberos de San Cristóbal, a quienes no abandonarían hasta ver sofocado el siniestro.
Pierré expresó que el deseo de salvar vida es su principal motivación para continuar su labor, y que ya antes habían estado en San Pedro de Macorís, donde sofocaron el incendio de Almacenes Iberia, pero también en Punta Cana y hasta en el Vertedero de Duquesa, en Santo Domingo.
Carlos Alberto Mora, técnico del Departamento de Operaciones de la Defensa Civil, define como escalofriantes las escenas que vivió durante los tres días de labores ininterrumpidas en la zona de desastre.
A pesar de la vasta experiencia en eventos de emergencia, como el terremoto de Haití, en 2010, luego en el incendio de Polyplas, en Villas Agrícolas, se conmovió el martes cuando observó bajo sus pies el cuerpo calcinado de una persona.
“Sentí un gran temor cuando una máquina removía escombros y observaron un cuerpo totalmente quemado, y pensar que así debían estar otros, la desesperación de las familias; como sabrá nosotros también tenemos familias que esperan por nosotros”, expuso >Mora.
Ronny Paulino, quien dirigió la unidad canina de la Defensa Civil, resalta la labor de los perros en la búsqueda de personas fallecidas, debido a que fueron entrenados para eso.
Cuando un perro marca la aparición de un cuerpo bajo los escombros, es casi seguro que ahí está el cadáver, por lo que el perro es premiado con un regalo, que casi siempre es algo de comer que a él gusta.
Delfín Rodríguez, director de Operaciones de la Defensa Civil, destacó la labor de los hombres y mujeres bajo su mando en la búsqueda y recuperación de cuerpos bajos escombros.
Señaló que desde el mismo momento de la explosión estuvieron trabajando sin descanso, ya que primero piensan en la desesperación de los familiares con parientes desaparecidos.
Uno de los desaparecidos era José Vicente, quien vivían en Madre Vieja, pero el día de la explosión se encontraba en una veterinaria comprando alimento para un perro.
María Vicente, sobrina del desaparecido, expresó poca esperanza de encontrar vivo a su pariente, ya que el vehículo en que andaba fue encontrado destruido frente a la veterinaria.
Confía en que las autoridades encuentren el cuerpo de José, de aproximadamente 50 años de edad, quien era padre de cinco hijos.
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